
Vemos la vida a través de un cristal. Pero éste cambia, unas veces está limpio y tan trasparente, que captamos todo lo que nos rodea con plena claridad. En mi caso esto no sucede a menudo. Su estado por defecto es opaco, y no puedo ver lo que hay detrás ni en ningún sitio. Así que en mi mente dibujo los paisajes y situaciones, a mi antojo. Alguna vez tiene correspondencia con la realidad, pero otras estoy bastante alejada. Al no tener referencia de la realidad, me creo lo que me imagino, y esto hace que haya distancia con otras personas. ¿ Y quien dice que lo que ellos ven es la realidad, y no lo mío ?
Probablemente nadie tenga respuesta.
Ahora la lluvia cae fuertemente contra el cristal, despertandome de mis ensoñaciones, limpiando el cristal y purificandome el alma. Parece que empiezo a atisbar lo que hay detrás. ¿ O será imaginación mía también ?
No me fio de mi ni de mi mente. Tampoco puedo hacer caso de lo que me digan. Tal vez la solución sea confiar. Eso si que cuesta, es como entregar parte de uno mismo. Pero dos personas viendo desde el mismo lugar, pueden ver más lugares. Y si son tres, reconocer lugares más allá de donde alcanza la vista. Esto no quiere decir que con más gente mejor. No tiene porque ser así. Se crearían discrepancias, o debates. O igual veríamos todos lo mismo.
¿ Habrá martillo para casos de emergencia ?
2 dificultades encontradas:
si hay un martillo de emergencia, pero entonces nada nos protege del frio y del viento...
:*******
Preferiblemente no usar el martillo de emergencia, y reservarlo para mayores casos de emergencia...esto suena un poco a Alicia a través del espejo (del famosísimo Lewis Carroll)...
Publicar un comentario en la entrada